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lunes, 24 de noviembre de 2025

25N -Tu silencio te hace cómplice. No más violencias machistas


A fecha de redactar este manifiesto, 68 mujeres y 2 niñas han sido asesinadas en 2025. Ya son 2.094 los feminicidios documentados en el Estado español desde que existen registros (2003). No son solo cifras: son vidas arrebatadas, víctimas que siguen aumentando día a día.

Actualmente, más de 105.000 casos activos están bajo protección en el sistema VioGén, con miles de mujeres y menores aún en situación de vulnerabilidad. Detrás de cada dato hay vidas e historias que nos interpelan. Cada feminicidio es una alerta ignorada, una vida arrebatada por la negligencia institucional y social.

Las violencias machistas son estructurales y adoptan múltiples formas. Una de las más crueles es la violencia vicaria, utilizada como castigo y control a través del daño a las criaturas o personas queridas. Urge garantizar la protección real de la infancia y su derecho a ser escuchada, situando siempre su bienestar en el centro. Su protección no puede depender de voluntades individuales, sino de políticas públicas firmes, con recursos suficientes y enfoque feminista.

¡Basta ya de revictimizarlas! La responsabilidad es de quienes las dejan desamparadas, a merced de sus agresores, y de quienes callan o miran hacia otro lado.

Las violencias interseccionales golpean con más fuerza a quienes el sistema patriarcal y capitalista vuelve aún más vulnerables: mujeres migrantes, racializadas, LGTBIQA+, con cuerpos no normativos, mayores, con discapacidad o en situación de dependencia, así como mujeres cuidadoras, que también enfrentan la violencia en todas sus formas —también la institucional— cada día.

Visibilizar estas realidades y actuar desde una perspectiva inclusiva y transformadora no es una opción: es una necesidad. La interseccionalidad es clave para construir respuestas que no dejen a nadie atrás.

Desde CGT denunciamos la violencia institucional que revictimiza, invisibiliza o desatiende. Las instituciones que deberían garantizar derechos se convierten en agentes de exclusión, profundizando la precariedad y la exposición a otras violencias.

Centrar el foco en las victimas no ha funcionado: pongámoslo en los agresores. A ellos debe dirigirse la denuncia social, la culpa y la vergüenza.

Reclamamos recursos públicos, formación feminista, acompañamiento integral y autonomía real para todas las personas que sobreviven a la violencia. Y exigimos que la educación y la formación sean pilares fundamentales de cualquier política pública contra las violencias machistas.

La violencia machista también se reinventa en las redes sociales, reproduciendo entre la juventud los mismos patrones de dominación y sometimiento. El acoso, la vigilancia y la humillación digital son nuevas formas de control patriarcal que refuerzan la desigualdad. La exposición constante a contenidos machistas, al culto al cuerpo y a vidas irreales amplifica el mensaje de violencia, subordinación y una utopía reaccionaria disfrazada de elección.

Exigimos una respuesta colectiva: prevención real, educación afectivo-sexual y alfabetización digital con perspectiva feminista para desmontarlas, y que las plataformas digitales asuman su responsabilidad frente a estas violencias.

Las guerras y los genocidios, como el que sufre el pueblo palestino, así como los desplazamientos forzados, son expresiones extremas de la violencia patriarcal, capitalista y colonial. No puede haber paz sin justicia feminista.

Reivindicamos el fin de todas las formas de violencia:

  • Laboral, que nos explota y precariza, negando derechos y conciliación.
  • Sexual, que nos agrede y cosifica, normalizando el abuso.
  • Sanitaria, que ignora nuestras necesidades y decisiones.
  • Judicial, que cuestiona a las víctimas, revictimiza y favorece la impunidad.
  • Económica, que sostiene la dependencia y la feminización de la pobreza.
  • Vicaria, que utiliza a las criaturas y afectos como armas.
  • Institucional, que falla en prevenir, proteger, reparar y garantizar.

La culpa y la vergüenza deben cambiar de lado. No callar, no mirar hacia otro lado. La responsabilidad es colectiva: el silencio también es complicidad.

El 25N no es solo una fecha: es una lucha que sostenemos cada día, en cada barrio, en cada centro de trabajo y en cada espacio de vida.

Desde CGT mantenemos viva la denuncia todo el año, difundiendo cada feminicidio, cada asesinato, cada historia que el sistema intenta borrar.

Porque mientras haya una sola persona amenazada, no habrá justicia ni libertad. Tu silencio te hace cómplice. No más violencias machistas.

 


jueves, 21 de noviembre de 2024

VIOLENCIA DE GÉNERO, VIOLENCIA MACHISTA


 

Este próximo 25 de octubre, como cada día 25, volvemos a denunciar el terrorismo machista que nos asesina, denunciando y recordando el asesinato en el último mes de:

  • Mujer de 74 años, en ses Salines (Baleares, Islas Baleares), el 25/09/2024.
  • Irene Rodríguez, de 60 años, en As Neves (Pontevedra, Galicia), el 25/09/2024.
  • Mari Nieves Gamarra, de 56 años, en Roquetas del Mar (Almería, Andalucía), el 04/10/2024.
  • Fadoua Akkar, de 41 años, en Moaña (Pontevedra, Galicia), el 05/10/2024.
  • Mainca (Mlinka), de 33 años, en Arroyo del Cuéllar (Segovia), el 17/10/2024.
  • Hafsa, de 40 años, en La Mojonera (Almería, Andalucía), el 22/10/2024.

 

Y con ellas contamos ya 80 asesinatos machistas por ser mujer en este año, sumando ya 2014 feminicidios desde el 2003, además de a los menores asesinados este 2024 Noa B. y Xavi B., de 7 y 10 años, a una bebé de 16 días, a dos hermanas de 2 y de 4 años, a Ayax de 5 años, a los hermanos María y Yago, ambos de 8 años, y a otros dos hermanos, Hiba y Adam, de 3 y 8 años.

Violencia incrustada en esta sociedad patriarcal, terrorismo machista que asesina también a hijas e hijos, violencia interseccional que nos ataca doblemente por nuestra identidad, por nuestro género, por nuestra orientación sexual o por nuestro origen. Problema estructural que no distingue fronteras ni clases sociales, y se alimenta de la desigualdad y el silencio.

Violencia machista que no solo afecta a las mujeres; también daña a las familias, a las comunidades y a las futuras generaciones. La lucha es de todas, todos y todes, porque una sociedad que permite la violencia es una sociedad que nos falla a cada una y cada uno. No podemos seguir callando, no podemos normalizar el maltrato.

Desde CGT exigimos medidas de protección efectivas contra la violencia, especialmente contra la violencia vicaria. Exigimos la implementación de medidas específicas dirigidas a proteger a las víctimas de violencia vicaria, incluyendo proporcionar recursos y apoyo especializado a las madres y sus hijos e hijas, que garanticen su seguridad y bienestar en todo momento. Instamos a que se refuercen los protocolos de actuación en casos de violencia vicaria y se promueva una mayor sensibilización y formación en todos los niveles de la sociedad para prevenir y combatir este tipo de violencia. Es imperativo que se asignen los recursos financieros adecuados para poner en marcha estas medidas y que se garantice su aplicación efectiva en consonancia con las leyes existentes, incluyendo la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual. Que se desarrollen nuevas medidas de protección, acordes al Convenio de Estambul y a la Agenda 2030, convirtiéndose así de manera real y efectiva en un sistema integral de protección que erradique cualquier forma de violencia, especialmente la violencia machista, presente no solo en el ámbito doméstico, sino en las calles, en los centros de trabajo, en el sistema educativo, etc, sea combatida de manera real y efectiva.

Secretaría de la Mujer

lunes, 25 de noviembre de 2019

25N: Ni una mujer asesinada más

¡Basta de  Violencias! Por ti, por nosotras, por todas

Desde CGT, un año más, volvemos a alzar la voz contra cualquier tipo de agresión por cuestión de género. Desde el año 2013, ya son más de mil mujeres asesinadas en nuestro país y millones en el mundo, pero aún no lo llaman por su nombre: TERRORISMO MACHISTA.
Asesinatos que son permitidos por un Estado machista y patriarcal, que nos ve a las mujeres como objetos a explotar en todos los ámbitos de la vida. Un sistema patriarcal que deja en la calle a asesinos, que después de violar y asesinar a las mujeres están en libertad y ejerciendo su profesión.
Mujeres que sufren malos tratos, que también están viviendo el maltrato institucional por parte de la justicia y que ven como única salida el suicidio al no aguantar más la presión, las amenazas y el acoso. Sus muertes no computan como asesinatos para este Estado y sistema tan culpable como el propio acosador al seguir permitiendo que esto suceda impunemente.
Menores que también son víctimas de los feminicidios o dejados en situación de desamparo y que tampoco se computan como víctimas de la violencia de género.
Nos presentan cada día, como algo cotidiano, que vayan saliendo manadas de violadores y agresores pero siempre haciendo alusión a la víctima (no se defendió; no llevaba una ropa adecuada; era tarde…). No queremos tener que defendernos, no queremos tener miedo, queremos vivir libres y tranquilas.
Desde CGT proponemos unir fuerzas contra esta lacra que nos está matando. Hacemos un llamamiento a la movilización social, a la organización y a la lucha todos los días, para plantar cara, con firmeza, a este sistema neoliberal, capitalista, patriarcal y machista que considera a las mujeres poco más que un objeto sexual a su plena disposición.
Ante cualquier agresión: acción directa y autodefensa, sin miedo, sin sentimiento de culpa.
Nos queremos vivas y combativas
Contra todo abuso de poder
Contra toda violencia por razón de género
¡VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES!
¡VIVA LA LUCHA ANARCOFEMINISTA!