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miércoles, 8 de abril de 2026

Un nuevo ERE en Capgemini.


Tristemente la empresa nos informó en el día de ayer, su intención de abordar un proceso de despido colectivo.  No tendremos más información hasta el día 23, cuando realmente comenzará el proceso, pero todo anuncia que, a diferencia de en otros países donde Capgemini está abordando procesos pacíficos en su mayoría y con salidas voluntarias casi en su totalidad, aquí tendremos, como siempre, despidos.

Capgemini vuelve a las andadas, a los ERES de los que abusó a partir de la crisis del 2008, y demostrando con esta nefasta gestión que le importan bien poco sus trabajadores

Muy sibilinamente la empresa quiere dividirnos, señalando a los marginados que van a ser afectados, los del bench. Es una lista negra artificial que llevan manejando a su antojo desde hace meses y que van a seguir manipulando, te pueden sacar de un proyecto de un día para otro y sin ningún motivo, ha pasado en los ERES anteriores y va a volver a pasar. En el 2015 hubo incluso gente en proyectos que estaban en el ERE, pero les dejaron hasta terminar el proyecto unos meses mas tarde y luego fueron despedidos sin miramientos.

Este proceso nos afecta a todas las personas de esta compañía y debemos actuar de manera conjunta contra él.

Por último, queremos expresar nuestro más profundo rechazo a este despido colectivo, nosotros entendemos que los despidos no son la solución y que el problema sigue siendo el de una estructura enorme, ineficaz y desproporcionada, los pagos de bonus a los directivos y los dividendos millonarios a los accionistas.

jueves, 22 de enero de 2026

Capgemini plantea suprimir hasta 2.400 empleos en Francia, un 7 % de su plantilla

La compañía de servicios digitales Capgemini presentó este martes a los representantes del personal en Francia un plan de adaptación que podría suponer la supresión de hasta 2.400 empleos, un 7 % de la plantilla en el país.

En un comunicado a los medios, la empresa insistió en que ese "proyecto de adaptación de las competencias y de los empleos se basa exclusivamente en el voluntariado".

En concreto, las alternativas que propone a los trabajadores afectados son bien una reconversión interna en puestos "de futuro" en ámbitos "estratégicos", bien la salida de la empresa "con un acompañamiento hacia un nuevo proyecto profesional".

Justifica ese plan de reducción de puestos para "responder a los retos y a las oportunidades creadas por la aceleración de las mutaciones tecnológicas, en particular la inteligencia artificial, y por la evolución de la demanda de los clientes en un entorno económico marcado por un crecimiento moderado y grandes desafíos para ciertas industrias".

Detrás de esas explicaciones está el bajo crecimiento de la economía francesa y las dificultades que atraviesan sectores como el del automóvil, así como la sustitución de algunas tareas por desarrollos tecnológicos como el de la inteligencia artificial.

El plan va a ser objeto ahora de un proceso de negociación con las organizaciones sindicales y, según señaló Capgemini "podría suponer hasta 2.400 supresiones de puestos en actividades fuertemente afectadas por la evolución de la demanda de los clientes y las mutaciones tecnológicas".

El grupo francés está presente en una cincuentena de países en todo el mundo y su plantilla global es de 420.000 personas. 

Más información en Infobae

jueves, 4 de septiembre de 2025

Vuelven los despidos marca Capgemini

                                                            

Ya han pasado las vacaciones y Capgemini, cómo no, empieza el año escolar con sus despidos marca de la casa, es decir cada 90 días echa a trabajadores de la compañía a la puta calle.

De momento los afectados han sido 3 en Madrid, aparte de haber iniciado varios trámites de audiencia previa obligatorios para los despidos disciplinarios, con lo que durante los próximos días procederán a despedir hasta el máximo que les permite la ley, 30 personas.


Como ya hemos comentado en otras ocasiones, Capgemini tiene una política clara: despedir a las personas de esta compañía que ellos consideran ya han sido exprimidos al máximo y no les pueden extraen más jugo. Menos mal que lo que más les preocupa es retener el talento y tener a la gente contenta, lo disimulan muy bien.


Da igual lo que les digamos, los gestores de esta compañía creen que esta es la forma de gestionar una compañía y no van a dar su brazo a torcer, por lo que no podemos esperar ningún cambio, salvo que llegara una nueva dirección revolucionaria, que ni está ni se le espera.


Nosotros seguiremos demostrando a la empresa nuestra repulsa por estos despidos indiscriminados con las acciones que consideremos.


En cuanto a los compañeros que resulten afectados os recomendamos solicitar la presencia de un representante legal de los trabajadores y firmar como NO CONFORME.


jueves, 8 de mayo de 2025

Capgemini: 50 años despidiendo a los trabajadores

Capgemini celebra su 50º aniversario como no podía ser de otra manera, con despidos, como hace cada 3 meses y como lleva haciendo año tras año desde que la conocemos. Ya lo decía Infolibre hace una década después de entrevistarse con nosotros, cuando Capgemini ese año acometía su séptimo Expediente de Regulación de Empleo en diez años.

No tenemos tanta historia ni hemeroteca para daros más números, pero sólo remontándonos 20 años atrás en el tiempo y tras estos siete ERES hasta el 2015, más los despidos que acomete cada 3 meses (sólo en los últimos diez años a 120 cada año hacen un total de 1200 personas), parece que Capgemini acumula en su haber miles de despidos, no queremos ni pensar cuántos serán en realidad en estos 50 años de vida, es para estar orgullosa.


Durante esta semana, para más inri, podrás hacerte una ‘’photocall’’ de las que anuncia la compañía con la carta de despido en la mano, sobran los comentarios.


En cuanto a los compañeros que resulten afectados os recomendamos solicitar la presencia de un representante legal de los trabajadores y firmar como NO CONFORME.


Y como ya os comentamos en otro correo sobre despidos, el tribunal europeo se ha pronunciado sobre este tipo de despidos, por lo que animamos a todos los afectados a denunciar a la empresa.

miércoles, 16 de abril de 2025

Más de 7.300 españoles pierden cada día su trabajo por despido o no superar el periodo de prueba

 

En los dos primeros meses del año 2025 se registraron 164.778 bajas de afiliación por despido y otras 136.423 por no superar el periodo de prueba, lo que arroja una media de 7.346 extinciones de empleo debidas a estas causas por cada día laborable. Una cifra que se reduce un leve 0,5% respecto a hace un año pero que aún supera en un 57,6% la registrada en el mismo periodo de 2019. Para los trabajadores con contrato indefinido, que suman 6.160 casos diarios, el ritmo se ha acelerado un 171%.

Los registros de bajas de afiliación acumuladas a último día de mes y como media diaria que publica la Tesorería General de la Seguridad Social apuntan a una estabilización de los ceses en 2005 tras las fuertes subidas acumuladas desde que la reforma laboral entro en vigor. Pero en ningún caso cabe hablar de un ajuste a la baja hacia la situación anterior.

Se confirma así que este nuevo paradigma en la forma en la que las empresas prescinden de sus trabajadores ha venido para quedarse. Especialmente para los que llevan menos tiempo en el puesto.


Adiós a levantarse del sofá: la nueva
moda del timbre inteligente llega a España y muchos ya lo han instalado

El ritmo de despidos diarios ha retrocedido un 2,7% respecto a hace un año, hasta los 4.017, pero ha crecido un 82% desde 2019. Sin embargo, el incremento es mucho más intenso entre las bajas por no superar el periodo de prueba. Aunque desde el punto de vista legal no son despidos (no tiene derecho a indemnización y las obligaciones de justificarlo son mucho más laxa), el efecto en términos laborales es el mismo. En lo que va de año marcan una media de 3.329 al día para el total de asalariados, un 2,3% más que hace un año y un 43,8% más que en 2019.

Esta tendencia no solo revela un incremento de los ceses diarios, sino un profundo cambio en su composición. Antes de la reforma laboral, se concentraban en los temporales, pero ahora afectan mayoritariamente a los indefinidos, cuyo peso en el empleo se ha incrementado con el cambio legal, aunque no tan intensamente como para explicar que ahora copen los ceses. Para entender adecuadamente los datos hay que entender cómo se despide en España.

Despido made in Spain

Analizando la serie histórica, surge una pregunta: ¿cómo era posible que antes hubiera más ceses entre los asalariados eventuales cuando apenas suponían un tercio del 'stock' total de afiliados al Régimen General? La explicación es que se firmaban muchos menos nuevos contratos indefinidos (apenas nueve de cada diez), con lo cual las víctimas del periodo de prueba eran menores.

Además, los despidos propiamente dichos se centraban también en trabajadores nuevos, con menor antigüedad acumulada y menos indemnización por despido. Es decir, temporales o indefinidos recién contratados. De hecho, la intención de ahorrar tiempo y economizar en el coste del despido explica que la mayoría fueran disciplinarios (a priori sin indemnización, a no ser que el trabajador reclame).

¿Qué ocurre cuando la contratación fija se dispara? En 2025 se registra un promedio de 3.758 despidos de asalariados de este tipo, un 2,5% menos que hace un año. Pero la cifra es un 141% respecto a hace seis años. Además, el 57% siguen siendo disciplinarios.

Las bajas por no superar el periodo de prueba son menos, con 2402 casos diarios, aunque en este caso el incremento es de un 233,8% más que en 2019, aunque respecto a 2024 retroceden un 0,08%. El intenso repunte de estas extinciones dispara las sospechas de que muchas empresas utilizan el periodo de prueba para cubrir puestos de corta duración con trabajadores indefinidos, una fórmula que además sale más barata que un contrato temporal, ya que se ahorran la correspondiente indemnización de 12 días por año. Aunque el periodo de prueba está tasado a un máximo de 6 meses y el Gobierno quiere limitar que los convenios puedan modificar este umbral.

Todo apunta a que los nuevos despidos de indefinidos también se concentran en los de nueva firma, lo que explica que un auge de los ceses no destruya empleo neto, pero tampoco reduzca el paro con tanta intensidad como debería con un récord de afiliados que supera los 21 millones. En realidad, para conseguir este récord basta que entren más afiliados al sistema de los que salen, no permanezcan en él. Aún a costa de crear empleos "indefinidos de usar y tirar".

Hay que tener en cuenta que esta evolución se da en un momento de 'rebote' del mercado laboral tras la crisis de la COVID 19. De hecho, con El incremento es mucho mayor si lo comparamos con los niveles de arranque de 2021, pero ese periodo sigue marcado por la pandemia y los confinamientos, que frenaron la actividad económica y con ello, tanto la contratación como los ceses, pero también el papel jugado por medidas extraordinarias como las de los ERTEs.

Para acotar el impacto de una reforma estructural como la laboral es más práctico remitirse a 2019, aunque en ese ejercicio el ritmo de creación de empleo aún era menor. Y es que todos lo expertos coinciden en que el aumento de ceses se debe a un 'acelerón' en la creación de empleo con más contratos indefinidos y menos eventuales que en otros ciclos de recuperación. El problema es que las pautas de volatilidad no se han erradicado, sino se han adaptado a la nueva ley.

Los despidos y bajas por no superar el periodo de prueba siguen lejos de ser la primera causa de destrucción de empleo en términos de afiliación. Les superan la finalización de contratos temporales (una media 34.522 bajas diarias en el arranque del año), el pase a la inactividad de los indefinidos fijos discontinuos (14.044) y las dimisiones (10.245). Curiosamente, estas tres causas sí siguen cogiendo velocidad respecto a hace un año con incrementos en los tres casos superiores al 10%.

la combinación de todos estos factores supone que España siga manteniendo una elevada volatilidad del empleo (en cifras absolutas es de la más alta de la serie), pese al repunte de la contratación indefinida, en teoría más estable. Esta contradicción pone el foco sobre los despidos y las bajas por no superar el periodo de prueba.

Una reforma en el limbo

Estas cuestiones no fueron abordadas en la reforma laboral pactada por Yolanda Díaz con patronales y sindicatos. El primer Ejecutivo de Pedro Sánchez sí había derogado previamente el contrato de emprendedores introducido por la que presentó el PP en 2012 y que contemplaba un periodo de prueba de un año, aunque solo podían usarlo empresas de menos de 50 trabajadores para contratar a jóvenes y mayores de 45 años, pero texto consensuado a finales de 2021 eludió entrar en un escenario que abriera la puerta a derogar una de las claves de la norma anterior: el 'abaratamiento' del despido improcedente que redujo la indemnización de 45 a 33 días por año trabajado.

Aun así, Dìaz y los sindicatos buscaron una fórmula para rodear esta línea roja. UGT y CCOO presentaron sendas reclamaciones ante el Comité Europeo de Derechos Sociales (CEDS) es el organismo responsable de monitorear el cumplimiento de la Carta Social Europea para poner en cuestión no la cuantía, sino el hecho de imponer un tope máximo a la indemnización por despido. Diversos tribunales españoles han apuntado en esta tesis de que la norma española vulnera la legislación europea.

Con esta estrategia se evitaba plantear una derogación explícita e la reforma de 2012 y se planteaba una reforma mucho más compleja de los despidos para que sus indemnizaciones fueran "reparativas" en función del daño causado al trabajador, una idea defendida por la propia Yolanda Díaz.

Aunque PSOE veía con recelo esta tesis, en su acuerdo coalición para gobernar suscrito en 2023, Sumar les arrancó al PSOE un compromiso de "establecer garantías para las personas trabajadoras frente al despido, dando cumplimiento a la Carta Social Europea y reforzando la causalidad en los supuestos de extinción de la relación laboral".

En los dos años transcurridos desde entonces no se ha avanzado apenas nada. El CEDS ha dato la razón a los sindicatos en sus relamaciones, e incluso el Consejo de Europa ha reclamado una revisión de la normativa española, pero hablamos de órganos no vinculantes. De hecho, resoluciones similares en los casos de Francia. Italia y Finlandia fueron rebatidas por sus gobiernos y no se tradujeron en cambios legales.

Por otro lado, un fallo del Tribunal Supremo de finales de 2023 parece cerrar la puerta a la interpretación de los jueces españoles para imponer permiten indemnización reparativas superiores a los 33 días, ya que considera que la ley nacional no vulnera los acuerdos y convenios internacionales en materia de despidos. Aunque aún hay otros procesos pendientes de análisis por parte del Alto Tribunal. la resolución es un argumento de peso para las voces del Gobierno que se resisten a plantear esta nueva reforma laboral por lo que dictamina Estrasburgo.

El fallo del Supremo da vía libre a Díaz para cambiar la ley sin necesidad de esta coartada, pero se antoja un camino difícil sin el consenso con el PSOE, sobre todo cuando la vicepresidenta ha entrado en una dinámica de choque permanente con la patronal que lleva a que prácticamente ninguna de las medida laborales aprobadas desde 2022 lleven su rúbrica, como ha ocurrido con la reducción de jornada.

Presentar a la Comisión Europea otro cambio de calado del mercado de trabajo sin consenso con las empresas no parece una buena estrategia en el delicado momento actual, marcado por la incertidumbre económica. Por otro lado, la propia Díaz parece haber cambiado de prioridades, poniendo el foco en el recorte de 40 a 37,5 horas semanales de trabajo o el Estatuto del Becario antes que en la cuestión del 'despido reparativo'. De hecho, ni siquiera ha convocado al grupo de expertos que se comprometió a reclutar para presentar un análisis sobre la cuestión, tal y como en su momento hizo con el SMI.

Más información en www.eleconomista.es

lunes, 20 de enero de 2025

Petición de teletrabajo y siguen los despidos.

 


Lo primero de todo recordar que la empresa sigue despidiendo, como ya os informamos esta semana, y que a día de hoy ya van 16 compañeros despedidos.


Lo segundo es comentar la chapuza de la empresa y su poca profesionalidad a la hora de gestionar las peticiones de teletrabajo, sino fuera por lo serio que es el tema, sería para hacérselo mirar cómo se puede hacer algo tan mal.


Sabiendo la empresa que desde el año pasado iba a cambiar los criterios para el porcentaje de teletrabajo, ¿cómo a estas fechas del 2025 todavía una gran parte de la plantilla no sabe cuánto tiempo tiene concedido?


Parece mentira que un tema tan simple de gestionar como este, no esté solucionado y tengan a la gente preocupada en vez de estar concentrados en realizar su trabajo de la mejor forma posible. Estaba claro que tramitar casi 11000 peticiones de golpe iba a tener problemas por el volumen, y no se ha previsto nada. Menos mal que somos una empresa puntera en tecnología y consultoría.


¿Este empecinamiento en gestionar las peticiones de manera individual no tendrá un trasfondo para empeorar las condiciones de determinados colectivos y/o trabajadores?


Además, estamos viendo que algunos “jefecillos” están contestando a las solicitudes de teletrabajo recomendando bajar el porcentaje de teletrabajo solicitado ¿se están arrogando funciones que no les corresponden según el acuerdo? ¿están obedeciendo órdenes de RRHH?


Si le dedicaran un poco más de tiempo a las cosas que de verdad importan, a las personas que trabajamos en esta compañía, en vez de gastarlo en cómo despedirnos acogiéndose a la legislación tercermundista que tenemos en este país, seguro que nos iría a todos mejor.


Lo dicho, esperemos que este tema no se prolongue más tiempo, y eso sí, y que la pírrica compensación que se da a la plantilla por el teletrabajo sea desde el principio de año y no como nos comentan algunos compañeros que piensan que se las den proporcionalmente desde el día que la solicitaron.


martes, 14 de enero de 2025

Vuelven los despidos a Capgemini para empezar el 2025

 


Ya han pasado tres meses desde la última vez y Capgemini, fiel a su política de despidos sin compasión ha empezado su nueva ronda.

De momento los afectados han sido 2 compañeros, uno en Madrid y otro en Barcelona, pero durante los próximos días procederán a despedir hasta el máximo que les permite la ley, hasta 30 personas.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, según ellos esta es la forma de gestión de este tipo de empresas, los despidos selectivos según sus criterios, que casualmente suelen ser personas que llevan bastante tiempo en la compañía y que parece ya les han estrujado todo el jugo que han podido y ya no les pueden sacar nada más. Valiente manera de tratar a las personas que se han esforzado durante muchos años por Capgemini.

Que nadie espere jubilarse en esta compañía, ni heredarla, más bien como dice el refrán español cuando veas las barbas de tu vecino pelar pon las tuyas a remojar.

Esta es la espada de Damocles que tenemos todos los trabajadores de Capgemini cada  tres meses, a lo mejor el problema lo tienen los que la gestionan, sino saben hacerlo de otra forma, igual deberían pensarse que no valen para gestionar.

Nosotros seguiremos demostrando a la empresa nuestra repulsa por estos despidos indiscriminados con las acciones que consideremos, aunque luego se escandalice la empresa y nos acuse de todos sus males.

En cuanto a los compañeros que resulten afectados os recomendamos solicitar la presencia de un representante legal de los trabajadores y firmar como NO CONFORME.

Y como ya os comentamos en otro correo sobre despidos, el tribunal europeo se ha pronunciado sobre este tipo de despidos, por lo que animamos a todos los afectados a denunciar a la empresa.


Los jueces ponen coto a que los trabajadores fuercen el despido con faltas injustificadas para cobrar el paro

 

  • Insta a que el empresario declare la dimisión o la baja voluntaria del empleado
  • En lugar de despedir al trabajador, que tendría derecho a prestación por desempleo
  • Deberá acreditarse una voluntad manifiesta de no querer incorporarse a su puesto

Los tribunales instan a los empresarios a declarar la dimisión o baja voluntaria del empleado por ausencias injustificadas y ante una evidente falta de voluntad de trabajar, en vez de optar por el despido disciplinario. La diferencia es clara. En caso de despido el trabajador tiene derecho a cobrar la prestación por desempleo, mientras que si se ha buscado deliberadamente el cese, no la percibirá.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) resuelve en una sentencia del pasado 22 de abril de la que fue ponente el magistrado Jesús Gómez Esteban la eterna duda sobre si la empresa debe proceder al despido disciplinario por reiteradas ausencias del trabajador o debe considerar que se trata de un cese voluntario.

El fallo da la razón al SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) que, tras la Inspección de Trabajo, denunció que existió un fraude de ley por parte del trabajador que buscó el despido de forma deliberada, y después no lo impugnó en los tribunales, con el objetivo de acceder a la prestación por desempleo. Por tanto, le reclamaba el paro cobrado. "Para considerar el cese voluntario no se requiere declaración formal, pero sí una conducta manifiesta y clara y sin dudas de abandonar su puesto de trabajo", señaló.

La trabajadora, concretamente, faltó a su puesto de trabajo tres días consecutivos sin justificación alguna. La empresa le amonestó con una sanción. Después, volvió a ausentarse cuatro días sin justificación, por lo que volvió a ser sancionada y, en un espacio breve de tiempo, faltó otros once días, por lo que la compañía procedió a despedirla por falta grave, faltar a su puesto sin justificación.

El tribunal considera que, lejos de considerar que no hay una prueba directa que acredite el cese voluntario en fraude de ley, "los distintos hechos indicios plenamente probados, diversos y relevantes [...] de forma lógica e indeterminante acreditarían el hecho presunto por conexión: la voluntad fraudulenta de la trabajadora de forzar su despido disciplinario para obtener formalmente una causa que permitiera acreditar una situación legal de desempleo (la carta de despido), ocultando la verdadera causa de extinción del contrato, su baja voluntario que no permite el acceso a la prestación".

Así, el TSJC recalca que existe un "reiterado incumplimiento" del trabajador, "ausentándose sin justificación" de su puesto, " de forma reiterada en un breve espacio de tiempo". Y añade, que tras las distintas amonestaciones que recibió por parte de la empresa, no puede considerarse que la empleada no fuera consciente de que su actitud de acarrearía el despido. "Y ello porque, más allá de no ser impugnado judicialmente el despido [...], no consta acreditado motivo alguno que, siquiera mínimamente, justifique las ausencias continuadas", dice.

La carta de despido

La sentencia indica que el mero "soporte formal" que supone la carta de despido es insuficiente para considerar que la trabajadora tiene derecho a cobrar el desempleo, ya que hay que entrar a valorar los "contundentes y reiterados indicios probados que, de forma lógica y ajustada, acreditan la intención fraudulenta de provocar dicho despido".

Y concluye: "la contundencia de los hechos indicios plenamente probados de modo lógico y razonable, obligan a entender que la actora forzó un meramente formal despido disciplinario para ocultar su intención de cese voluntario como cese real causa de extinción del contrato, que no permite el acceso a la prestación de desempleo". Por lo que exige la devolución de 4.059 euros, lo cobrado de paro durante nueve meses.

Más información en el economista