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jueves, 24 de febrero de 2022

Sexta reunión trienios: más de lo mismo

 


Estas reuniones con la empresa nos recuerdan cada vez más el día de la marmota. En esta ocasión, no sólo no se nos hizo ninguna propuesta diferente de la que ya os dijimos la última vez sino que trataron de convencernos de lo maravillosa que era y por qué no nos parecía bien. La verdad es que para este camino no se necesitaban tantas alforjas.


Como según la compañía, las reuniones son de Política Retributiva en general y no sólo de trienios, queremos sacar a colación los impresionantes resultados que ha tenido la compañía, un 21% más que el año pasado:  18.160 millones de euros ingresos, 1.157 millones de euros de beneficio neto y 529 millones de euros en dividendos para sus accionistas. 


Está fenomenal repartir con sus accionistas y cuadros de mando este dinero, mientras vemos como el poder adquisitivo del resto de trabajadores no sólo mengua año tras año, sino que además quieren repartir las pocas subidas que tenemos como ellos quieren.


Les gusta más mirarse su ombligo y pensar que son ellos los que consiguen estos beneficios, aunque luego se les llene la boca diciendo que lo más importante son las personas que trabajan en la compañía y son su principal activo.


Pues ya es hora de que lo demuestren, recompensando el esfuerzo que se hace día tras día, subiendo el IPC cuando hay una enorme inflación como es el caso y además manteniendo los trienios. Porque cuando los resultados son buenos de alguna manera, como ya hemos comentado alguna vez, tienen que compartirse con sus trabajadores que son los que hacen posible estos números.


Seguramente la gran rotación de la que tanto se quejan y que dicen es un enorme problema para la compañía se vería en gran medida reducida. Pues de esta manera se demuestra con hechos y no con palabra que lo que importan son los trabajadores.


Invitamos a cualquier trabajador que nos envíe sus sugerencias para llevar a estas reuniones, viendo que la empresa parece que tiene pocas ideas para mejorar la política retributiva que no sea quitar los trienios y maquillarlo con alguna propuesta que ellos saben que es inaceptable.


martes, 24 de marzo de 2020

La salud es un derecho, no un negocio. Solo tú puedes defenderla

Ante la crisis generada por el Covid 19 ha quedado al descubierto el desmantelamiento de la Sanidad Pública realizado a lo largo de estos años por los sucesivos gobiernos. Vamos a ver que decía la Coordinadora anti Privatización de la Sanidad en febrero del año 2014. Tienen una apabullante vigencia, son de una dolorosa actualidad.




La atención sanitaria pública es algo reciente. Surgió como un derecho en la mayoría de los países europeos, tras la II Guerra Mundial, respondiendo a varias razones: la necesidad de mantener sanos a los sectores obreros para garantizar la producción; la existencia de un amplio movimiento obrero organizado que presionaba para conseguir mejoras; incluso como mecanismo para evitar «contagios» procedentes de Rusia, donde ya se había extendido hacía años la atención sanitaria a toda su población.
Hoy las necesidades del capitalismo han variado. El llamado «estado del bienestar» está siendo liquidado y todo apunta a una profundización de la crisis y al incremento de las desigualdades (la riqueza cada vez se concentra en menos manos y aumentan la pobreza y la exclusión); a la destrucción de empresas con un incremento incesante de los parados.

lunes, 23 de marzo de 2020

No hay agua para tanto Pilatos

La salvaje privatización de los servicios públicos que ha vivido este país durante los últimos años muestra durante estos días su cara más dramática. La privatización de la sanidad, parapetada bajo el pretexto de una mejor eficiencia, se demuestra como un error imperdonable; un error que no se solucionará haciendo palmas cada día desde nuestro confinamiento a las ocho de la tarde, y para el que será imprescindible el empuje de la ciudadanía en su conjunto cuando al fin podamos tomar las calles.


El recorte de personal llevado a cabo en los hospitales provoca ahora soluciones de urgencia. Los continuos recortes de personal y de medios sanitarios, que provocaron la reacción de la mareas blancas en nuestro país, deberían hacer ahora reflexionar a quienes han legitimado una y otra vez gobiernos cuyo único fin era deforestar lo público para llenar los bolsillos de empresas privadas. 
Todo el personal sanitario, el personal de limpieza o el de las subcontratas para el transporte sanitario son quienes se juegan ahora la vida afrontando los mayores riesgos para poder salvar a nuestro país de una catástrofe aún mayor. Sus protestas públicas por la falta de medios que garanticen su seguridad mientras realizan esta labor acreditan por sí solas una situación vergonzosa donde los políticos demuestran una vez más no estar a la altura. 
La externalización de servicios públicos, como la atención telefónica de servicios de emergencias, también se ha demostrado errónea. 
Empresas de contact center se llenan los bolsillos de dinero público mientras mantienen a sus plantillas hacinadas durante estos días terribles.
Las muertes de familiares dependientes en el caso de las personas que trabajan en los call centers de todo el país siguen engrosando las estadísticas. Aquellos que no se dedican a servicios esenciales siguen abiertos en su gran mayoría a pleno rendimiento. Verdaderos focos de infección para que las empresas del Ibex-35 sigan rentabilizando sus servicios de venta telefónica o atención al cliente. 
Entretanto, la inspección de trabajo actúa con timidez y disparidad, aplicando criterios distintos en cuanto a cuestiones tan básicas como distancias de seguridad en los centros de trabajo para evitar el contagio, o directamente no actúa, ante el riesgo evidente al que están exponiéndose estas personas trabajadoras. Es un momento en el que se están evidenciando demasiadas cosas; un momento en el que se demuestra que la precariedad laboral era el síntoma más evidente de una enfermedad todavía mayor. La salud de las personas es una cosa, y los intereses de quienes obtienen beneficios a su costa es otra distinta. Hasta la fecha, la mayoría de las instituciones no ha garantizado lo primero. El gobierno, de forma incomprensible, no ha ordenado aún la paralización de servicios no esenciales, mientras los datos de otros países nos alertan de que lo que viene puede ser todavía peor si no actuamos a tiempo. El viernes en Italia se produjeron más de 600 fallecimientos por Covid-19 en un solo día. Los datos del sábado han sido aún peores, con un total de 793. 
Mientras tanto, la frase que se oye en los centros de trabajo es “No hay agua para tanto Pilatos”.